BIENVENIDA

¡Hola a tod@s!

Os doy la bienvenida a mi blog.

Este blog nace con la intención de ser no solamente un lugar donde incluir mis opiniones, comentarios, sugerencias, vivencias, informaciones interesantes, divertimentos, etc., sino también un espacio común donde poder comunicarnos.

Aceptaré todo tipos de críticas, aunque prefiero las constructivas, que me ayudarán a mejorar.

Espero que os guste.

Carpe diem.


domingo, 27 de enero de 2008

Misión: sobrevivir a las rebajas

Aunque muchos puedan creer que lo que afirmo en el título no es cierto, os aseguro que puede conseguirse, aunque muchos hayan dejando la vida (y la tarjeta de crédito) en el intento.

Posiblemente mi éxito se deba a la gran capacidad de adaptación de los seres humanos que los expertos aseguran que tenemos. Ya lo decía Charles Darwin en su famoso libro "El origen de las especies". Es posible que sea así, o todo haya sido cuestión de suerte; es decir, estar en el momento inadecuado en el lugar inoportuno pero aún así salir airoso y con vida gracias al espíritu de supervivencia.

El otro día debía mirar varias cosas en unos grandes almacenes porque tenía que hacer algún regalo pero no me acordaba (¿la memoria humana puede ser selectiva?) de que ese mismo día empezaban las rebajas. Lo dicho: combinación peligrosa (momento inadecuado y lugar inoportuno).

Yo notaba que el ambiente de los grandes almacenes era bastante peculiar pero seguía en mi feliz ignorancia. Hasta que llegué a la planta de ropa. Femenina, para más datos. Tenía la obligación de comprar algo a una amiga y no disponía de otra tarde libre, por lo que me armé de valor para superar el desafío. Ahora comprendo cómo se sienten los concursantes de "Supervivientes". Ni los mosquitos jejenes son tan molestos.

Ahora reflexiono sobre aquella tarde "fantástica" y llego a la conclusión de que conseguir algo bonito, bueno y barato en las rebajas es mucho más difícil (y peligroso) que apuntarte a un safari de animales salvajes en Kenia, lograr que nadie se te cuele en la cola de la panadería, acertar con el carril rápido cuando estás en un atasco o que te solucionen una incidencia cuando llamas al departamento de atención al cliente de un proveedor de Internet.

Después de otear el horizonte en busca del objeto deseado, logro vislumbrar al fondo de la planta una estantería rebosante de jerséis, confeccionados gracias a la contribución de varias llamas del altiplano boliviano, a buen precio. Me acerco con paso decidido y casi marcial, y cuando estoy a punto de rozar con las yemas de los dedos un jersey adecuado para mi amiga, me encuentro con la oposición física de dos hermanas que, con coreografía sincronizada no exenta de firmeza, me impiden acercarme. Incluso en un momento determinado retroceden y me dan un pisotón de tal calibre que pensándolo ahora todavía me duele. En un primer instante de dolor y casi de desvanecimiento pensé que mis pobrecitos dedos se habían convertido en un muñón con aspecto de cabeza de tortuga.

Recuerdo que en mis tiempos mozos solía triunfar en el equipo de baloncesto de mi instituto por mis grandes movimientos y habilidad para desplazarme sin balón. Ya está decidido. Voy a hacer la jugada 3 porque nunca falla. Amago que voy hacia un lado y, a continuación, hago un reverso rapidísimo para entrar por el flanco contrario. Error. Una de las hermanas me hace un bloqueo que me impide acercarme a la canasta (o sea, a la estantería) y encestar fácilmente (quiero decir, agarrar el jersey). Impresionante. Seguro que esa mujer podría estar en el equipo defensivo de la NBA por su potencia y control. No se movió ni un milímetro. Todavía me acuerdo de su mirada desafiante e incluso agresiva. Pensándolo mejor, creo que volveré más tarde por el jersey.

Voy a aprovechar para comprar un regalo muy original para estas fechas: unos calcetines. Digo original porque a los chicos nunca les regalan calcetines, no sé por qué, con lo útiles que son. Lo más curioso de todo es que hay una tendencia a la talla única. Nunca lo he entendido. O sea, ¿un servidor y Fernando Romay podríamos usar los mismos calcetines? Supongo que yo no tendría muchos problemas pero a él creo que le pasaría algo parecido a lo del muñón que he explicado antes. Podría no llegar la circulación sanguínea al final de sus larguísimas extremidades inferiores.

No lo tenía pensado pero al ver una camisa que me gustó decidí ir a probármela. Otro situación tremendamente peligrosa es acercarte a la zona de probadores en días de rebajas. Te acercas y vas viendo la cantidad de gente que se acumula en la entrada y más si hay un único probador en toda la planta. Recuerda a los corrillos que se forman alrededor del trilero que siempre está con la misma cantinela: "Venga, acércate y prueba. Venga, si sólo hay que saber dónde está la bolita..."

A veces entrar en el probador es más difícil que acceder a las zonas de seguridad del Pentágono. Primero que te toque tu turno. Después hablar con la chica que está vigilando. Después pasar la ropa por el mostrador para que el arco de seguridad no comience a sonar con un pitido tan irritante como agudo y perjudicial para el tímpano. Después que te asigne la "cabina" correcta. Después que te dé un cartón con el número correcto de la cabina. Después que te dé una tarjeta de plástico de forma muy extraña con el número de prendas que te pruebas. Y después de probarte todo y quedarte con cara de estúpido porque las mismas tallas de marcas diferentes nunca te quedan igual (¿asignan las tallas según el número que sale del bingo?), te toca hacer todo lo anterior en orden inverso para volver a ser "libre". Eso sí, esbozas una sonrisa cuando recuerdas aquel vestido rojo pasión que se había puesto aquella chica y que, casi por arte de birlibirloque, la había transformado en un ser vivo con dificultades respiratorias debida al aprisionamiento que sufrían varias zonas de su cuerpo. Era como un lomo embutido pero con cabeza y extremidades.

Después de todas estas experiencias, reflexiono y llego a la conclusión de que conseguir algo a buen precio, pasa factura (nunca mejor dicho) a mi salud mental y que vale la pena que escape del consumismo capitalista lo antes posible. Hasta la próxima, amigos.


domingo, 20 de enero de 2008

¿House conoce la ética profesional? (1)


Los que seguimos la serie de televisión "House" no paramos de preguntarnos si este galeno tan singular conoce el juramento hipocrático y si tiene ética profesional.

Para que tengáis una idea de lo que estoy hablando, os incluyo una serie de frases de Gregory House de la primera temporada:
  • ¿Preferiría un médico que le coja la mano mientras se muere o uno que le ignore mientras mejora? Aunque yo creo que lo peor sería uno que te ignore mientras te mueres.
  • ¿Su ex novio se parece a su marido? Pues tenga el niño, no se enterará. Pasa en las mejores familias, querida. ¿Por qué no en la suya?
  • La vida es un asco y la suya es peor que otras. Aunque las hay peores, lo cual también es deprimente.
  • Y yo quiero estar dos días metiendo con alguien obscenamente más joven que tú.
  • O la intervención ha ido muy bien o se la han cepillado.
  • A no ser que me hayan declarado el cuarto miembro del eje del mal invadido y ocupado, esto sigue sin ser una democracia. Se queda.
  • Entiendo que le importe, así que nada de placebo, esta vez le daremos medicinas.
  • Ponle inmunoglobina ya. Si mejora gano yo; si muere, tú.
  • Perdón, no se ven peras como ésas entre los decanos de la medicina.
  • La naturaleza de la medicina hace que si la cagas, alguien la palme.
  • ¡No quiero acostarme contigo nunca más! La primera vez fue lamentable, porque seas mi jefa no utilizarás mi cuerpo.
Seguro que el doctor volverá pronto por estos lares y continuará siendo "brutalmente honesto", como aseguran los anuncios de Cuatro.

En la próxima visita os recetaré otra dosis de frases. Tened cuidado, que esto puede ser adictivo.

sábado, 19 de enero de 2008

Eric Clapton y B.B.King, dos clásicos del blues

Hoy me he levantado un poco con alma de blues y por esta razón quería compartir con todos este vídeo, donde mi amigo Eric Clapton (también conocido como Slowhand, mano lenta en plan irónico por su rapidez y destreza) demuestra su maestría junto con otro genio de las 6 cuerdas: B.B.King.

Espero que disfrutéis tanto como yo con "Riding with the king". La canción que da título al CD que grabaron juntos:


lunes, 14 de enero de 2008

Frases de Groucho Marx (2)


En esta segunda entrega os proporciono otra remesa de frases absolutamente geniales de Groucho Marx. Pues eso, a disfrutar de ellas:

  • Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente.
  • La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.
  • Nunca olvido una cara pero con usted haré una excepción.
  • Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero..., ¡pero cuestan tanto!
  • La humanidad, partiendo de la nada y sólo con su esfuerzo, ha llegado a alcanzar las cotas más altas de la miseria.
  • El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio. Si puedes simular eso, lo has conseguido.
  • En la industria cinematográfica todos sabemos que detrás de un buen guionista hay siempre una mujer, y detrás de ésta, su esposa.
  • En las fiestas no te sientes jamás. Puede sentarse a tu lado alguien que no te guste.
  • He disfrutado mucho con esta obra de teatro, especialmente en el descanso.
  • Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna...
Hasta la próxima...

martes, 18 de diciembre de 2007

¡¡¡Sooooocooooorrooooo!!! Llega la Navidad (segunda parte)


Damas y caballeros. Estimado y respetable público:

Debido al ¿éxito? de mis reflexiones sobre la Navidad y a vuestra insistencia, me veo en la obligación de estrujar mis escasas y limitadas neuronas masculinas y redactar una segunda parte sobre todo lo que rodea al acontecimiento que celebramos el 25 de diciembre.

Una de las cosas que más me alteran es la profusión de todo tipo de iconos y símbolos navideños. Realmente es una avalancha de “señales” que te recuerdan una y otra vez en qué época del año nos encontramos inmersos. Y a las pruebas me remito. Como diría Horatio Caine (el pelirrojo de la serie CSI, el que siempre tiene en las manos sus gafas y mira de lado al sospechoso de turno; pues ése): “Las personas mienten; las pruebas, no”.

Llego al trabajo en estado casi catatónico, enciendo el ordenador medio sonámbulo y me dirijo a la máquina de café. Perdonad el inciso. ¿Habéis visto una máquina de éstas por dentro? Bueno mejor no lo explico porque puede salirme un sarpullido. Me centro en la cuestión: después de echar el dinero y darle al botoncito correspondiente, ¡zas!, aparece el vaso de plástico. ¿Y qué tiene impreso el vaso? Pues unas campanitas y una ramita de órdago. ¡Joder! Empezamos bien el día...

Empiezo a trabajar y de repente hay algo que capta mi atención. Me quedo quieto, atento, pongo mis orejas en punta como un lince ibérico en busca de presa y empiezo a alterarme. Son las 9.30 de la mañana y alguien ha conseguido que por los altavoces del hilo musical salga una combinación de notas musicales inconfundible: un villancico. Y otro, y otro, y otro... Después de varias horas aprecio que hay un cambio de estilo. Menos mal. Pues no. Ahora ponen una canción de Wham o George Michael (no lo sé) también navideña. Por fin se acaba, pero atacan de nuevo: “Feliz Navidad, feliz Navidad, próspero año y felicidad...”. Esto es increíble. Son nada más y nada menos que Boney M. Pero, ¡¡por Dios!! ¿No existe la compasión humana? Por cierto, el cantante del grupo qué raro era, ¿verdad? Aparte de lo hortera de su ropa, tenía los pelos a lo afro pero como si le hubiera atacado un cortacésped. Y cómo se movía, como si tuvieras espasmos, o pasara electricidad por su cuerpo... Yo tengo una teoría al respecto: le apretaban los calzoncillos, no tenía un riego sanguíneo adecuado y claro eso afecta a la cabeza y a las extremidades superiores e inferiores. Os adjunto una foto para que juzgueis vosotros mismos:



En un momento determinado necesito buscar una información y me conecto a Internet. Cuando estoy a punto de escribir la palabra en la casilla del buscador, me fijo en la parte superior de la página y aparece un muñeco graciosete que aparece y desaparece, un abeto y empieza a nevar sobre el nombre del buscador. ¿Aquí también?

Después de mis 8 horas obligatorias en el trabajo (¿trabajando?) me toca ir a comprar los fantásticos regalos de Navidad. Debo hacerlo. Tengo que ser fuerte y superar esta fobia. Estoy obligado a tener algún detalle con la familia. Si no lo hago, igual no quieren hablarme o ya no me invitan a las pantagruélicas comidas dominicales. Ostras, pues pensándolo bien, quizás vale la pena... Bueno, a lo que vamos, que a veces me desvío del tema.

Voy a unos grandes almacenes y casi me doy un encontronazo en la entrada con un tío de barba blanca, nariz roja, mayorcete el pobre, diámetro de cintura considerable, con botas negras, uniforme rojo, una campana y que, de vez en cuando, dice algo así como “Jo, jo, jo, jo...” (lo siento, ahora no me acuerdo si eran 4 o 5 “jo”). Seguro que hay entre vosotros alguien que ya sabe a quién me refiero. Si es así, ya puede llamar a la NASA porque allí están necesitados de gente con talento e inteligencia.

Aparte de los regalos más o menos habituales, compro cava, turrones, barquillos, licores con alcohol, licores sin alcohol, mantecados, polvorones… Por cierto, ¿qué diferencia hay entre los dos últimos productos? Nunca lo he sabido. Ah, le doy un premio a quien pueda comer dos polvorones, dos rebanadas de pan Bimbo y diga con toda claridad “Zaragoza”.

Ahora llega la última fase pero continúa mi sufrimiento. Llego a la caja y la chica intenta esbozar una sonrisa aunque le sale algo forzada. Lo entiendo perfectamente. Lleva un gorrito de Navidad y debe de tener sus extremidades inferiores en un estado lamentable. Seguramente cada vez que tiene su merecido descanso mira si todavía le quedan deditos. Además me da unas bolsas donde continúan apareciendo más motivos navideños. ¡¡¡Díos mío!!! ¿Cuándo va a acabar todo esto?

Después pongo la tele para intentar distraerme un poco, pero mi penitencia sigue y llega a cuotas casi inhumanas. Tengo familiares en casa y se empeñan en que hay que ver la programación de TVE. Si no, no vale. Callo por no insultar y me entran escalofríos de saber a qué me enfrento: programa especial de Navidad con Raphael y las campanadas con Ramón García. Aunque quisiera pasar del tema, no puedo evitarlo. Hay algo más anodino y pesado que aguantar año tras año al cantante con el “Tamborilero” ése y después ver a Ramón García con su típica capa anunciando las campanadas desde la Puerta del Sol. ¿Qué pasa con este hombre? ¿De pequeño nunca le compraron el traje de Batman?

Pues eso: feliz Navidad a todos.

martes, 11 de diciembre de 2007

Frases de Woody Allen (1)



Siguiendo con la línea empezada con las frases de Groucho Marx, os invito a compartir unas frases del genial Woody Allen. Espero que podáis disfrutar de ellas:
  • Sólo existen dos cosas importantes en la vida. La primera es el sexo y la segunda no me acuerdo.
  • Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida.
  • El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia.
  • El amor es la respuesta, pero mientras usted la espera, el sexo le plantea unas cuantas preguntas.
  • La vocación del político de carrera es hacer de cada solución un problema.
  • Soy lo suficientemente feo y lo suficientemente bajo como para triunfar por mí mismo.
  • Hay peores cosas en la vida que en la muerte. Si has pasado una tarde con un vendedor de seguros sabes a lo que me refiero.
  • Las mujeres más lindas resultan casi siempre las más aburridas, y ese es el porqué de que ciertas personas no crean en Dios.
  • Para ti soy ateo. Para Dios, soy la fiel oposición.
  • Mi psicoanalista me advirtió que no saliera contigo, pero eras tan guapa que cambié de psicoanalista.


¡¡¡Sooooocooooorrooooo!!! Llega la Navidad


Pues sí amigos, se acerca la Navidad, con todo lo “maravilloso” que eso significa. Si no estáis de acuerdo conmigo, os invito a que reflexionemos juntos y después podemos entablar un diálogo (o una discusión) sobre este tema.

Personalmente debo confesar que no me gusta mucho la Navidad. Bueno, creo que no me gusta nada. ¿Por qué? Tengo mis motivos y os lo expondré a continuación. Si tenéis paciencia para llegar hasta el final del escrito, quizás me déis la razón o quizás lleguéis a la conclusión de que, efectivamente, mi espíritu navideño es más bien escaso.

Creo que lo que peor sobrellevo es la “obligación” durante unas semanas de ser bueno y que los sentimientos humanos más solidarios afloren. Yo creo que esto debería ser siempre y no cuando nos acercamos al 25 de diciembre. La obligación de todos debería ser “haz el bien y no mires a quien”. Yo añadiría “en cualquier momento” (y no sólo en Navidad).

Otra cosa que me agobia mucho es la profusión desmesurada de anuncio sobre juguetes. Nos bombardean con spots del muñeco cagón, del muñeco meón, del muñeco que ríe, del muñeco que gatea, del muñeco que caga y ríe a la vez (¿existe?)... ¿Qué es lo que está pasando en la actualidad? ¿Un muñeco no tiene gracia si no tiene facultades que rozan lo escatológico?

Aunque lo que peor llevo es lo que os explico a continuación. Lugar: grandes almacenes de una ciudad importante. Día: cualquier sábado o festivo cercano al día de Navidad.

A muchas personas seguro que les encanta pasearse en estas circunstancias por unos grandes almacenes para mirar y remirar todo tipo de objetos. Yo no.

No puedo soportar los villancicos que escupen los altavoces a un volumen molesto para mis delicados tímpanos. A veces me cuesta días desembarazarme de ese zumbido que retumba por mi cerebro falto de neuronas.

No entiendo cómo hay algunos que disponen de unas manos con un agarre fuera de lo normal para llevar muchas bolsas y de tamaños importantes que te van dando sin ni siquiera disculparse. Una vez me dieron un golpe certero en el occipucio que casi me desmayo. Yo creo que el tío aquel tenía un revés más potente que Roger Federer.

En otra ocasión estaba inmerso en la búsqueda de algún producto que no recuerdo y fui embestido por una señora que con su carrito me dio un topetazo tal en el zancajo que por poco me tienen que cortar el pie como a Kunta Kinte (alias “Tobi”).

Y si empezamos a hablar de comer o cenar puede ser el acabose. Un descontrol de comida, bebida y sustancias estimulantes (café, licores, orujos, pacharanes, coñacs, whiskys, vermuts…). Vamos que después de estos días, tienes que llevar a cabo la dieta de la alcachofa, del pomelo y de cualquier otra verdura o fruta que se te ocurra.

Una vez estuve cenando en un restaurante y parecía que casi todos los presentes tenían una tendencia alcohólica más que acusada. Y claro, en tal situación, ¿qué pasa? Pues que los camareros se “contagian” del ambiente lúdico-festivo, con la consecuencia caída al suelo de todo tipo de comida y bebida.

Pues a lo que iba. Me dirigía al lavabo para aliviar la acumulación de líquidos y pisé en una zona donde se acumulaban restos de comida pringosa, salsas varias y bebida. Intenté escapar: mis pies se movían a gran velocidad pero quedaba atrapado como en el triángulo de las Bermudas. Parecía una escena de dibujos animados, puesto que mis piernas se movían y se movían pero yo no escapaba de aquel peligroso lugar. Finalmente pude alargar mi pierna hasta un sitio donde pude coger tracción y cogí tanta velocidad en un instante que casi me como el ficus que se encontraba al lado de la puerta de entrada del restaurante.

Después para llegar al lavabo tuve que sortear tantos obstáculos que era más difícil que superar la pista americana de los marines: niños, abuelas, suegras, cuñados, mesas amontonadas, sillas sin dueño, barriles de cerveza, árbol de Navidad, muñecos de Papá Noel, cables con bombillitas y más bombillitas…

Entro en el lavabo y allí parecía que estaban preparando la inauguración de un nuevo pantano. A duras penas sobrevivo a la situación (casi necesito un snorkel) y finalmente me lavo las manos. A continuación coloco mis manos estratégicamente debajo del aparato para secarme. Empiezo a mover las manos de un lado a otro, acercándolas y alejándolas, formando círculos… Seguro que está estropeado o desenchufado… Pues no, debido a mi falta de agudeza visual y/o atención, me doy cuenta de que había puesto las manos debajo de un aparato del que cuelga papel pero que estaba vacío. ¿Me estaré volviendo tonto…? ¿Estaré protagonizando una especie de “Pesadilla antes de Navidad”?

viernes, 7 de diciembre de 2007

¿Qué le pasa al cine estadounidense?

Estoy seguro de que la pregunta del título ha sido pronunciada muchas veces por críticos, cineastas y cinéfilos.

Actualmente el cine que se rueda suele ser, en su gran mayoría, falto de interés y sobre todo de originalidad. Esta tendencia ya comenzó hace varios años y sigue en caída libre a excepción de algún que otro ejemplo de película curiosa o interesante.

Ahora se hacen películas a partir de alguna película europea que haya tenido éxito o que se escape algo de los temas tan trillados, de una antigua serie de televisión, de cómics, de videojuegos, remakes de películas de gran éxito, de juegos de mesa, de noticias curiosas, de historias fantásticas o épicas sin mucha lógica, de casi cualquier libro que haya tenido éxito sin merecerlo especialmente...

A todo esto le podemos añadir esa multitud de escenas y situaciones tópicas y típicas que inundan los 24 fotogramas por segundo; por ejemplo:
  • Un coche se aproxima, para, el conductor abre la puerta y el cámara siempre enfoca a sus pies. ¿Quiere promocionarse el sector del calzado?
  • Si entras a oscuras en un piso (rectifico en "tu" piso), seguro que un gato con mala leche te da un susto de muerte. ¿Acaso no sabes que tu mascota vive contigo en el piso?
  • Cuando cabreas a alguien por cualquier circunstancia seguro que te llama con tu nombre y apellido completos. ¿Hay alguna ley que obligue a utilizar nombre y apellido completos en caso de enfado monumental?
  • El 95% de los estadounidenses viven en una casa monísima con amplio jardín por delante y con párking propio. ¿Quién vive entonces en los pisos? ¿Los desmemoriados con gatos cabrones?
  • El motor de arranque de los coches suele fallar en los momentos más inoportunos y tensos. ¿Los coches en Estados Unidos no pasan la ITV?
  • Para ser un buen policía debes cumplir una serie de requisitos: tener problemas con el alcohol, tener una vida más o menos atormentada, estar separado o divorciado, o si está casado encontrarse en un momento de crisis sentimental, tener un expediente por insubordinación, llevarse a matar con su jefe, tener un coche destartalado, tener encontronazos con Asuntos Internos... ¿El paradigma debe ser el John McLane de la "Jungla de Cristal"?
  • Para llevar a cabo una investigación exhaustiva y con garantías de éxito siempre hay que visitar un local de streaptease. ¿No hay mejor sitio para encontrar fuentes fidedignas?
Seguro que hay muchas más, pero de momento ya está bien la dosis cinéfila de hoy.

Siempre nos quedará París...

miércoles, 5 de diciembre de 2007

¿La última moda es vestirse con ropa conseguida en promociones de bebidas y de tabaco?

Últimamente está ocurriendo un fenómeno bastante curioso según mi parecer. Es la moda de vestirse casi exclusivamente a base de ropa conseguida en las muchísimas promociones de bebidas (alcohólicas) y tabaco que inundan bares, discotecas y pubs por todo el territorio. Sí, he dicho bien, territorio. A ver si es posible erradicar la moda del término “geografía”, que estrictamente es la ciencia que trata la descripción de nuestro planeta Tierra. Pero vayamos al meollo de esta reflexión.

Conozco algún caso en el que ves claramente que esa persona se ha aficionado a acudir a cualquier promoción en la que pueda conseguir algún que otro artículo u objeto interesante. Y por supuesto la ropa de marca (de bebida alcohólica y/o de tabaco) lo es.

Cuando dicha persona se pone a tiro (visualmente) y tienes la posibilidad de fijarte en todos los detalles, reconoces nombres y logos que son familiares; es decir, que han formado parte de tu aprendizaje por todos aquellos locales donde te mirarían mal si pidieras una horchata o una zarzaparrilla. ¿No te suena zarzaparrilla? Sí, hombre. Es aquella bebida que pedían algunos duros vaqueros en películas del spaghetti western o eso al menos creo recordar.

Volvamos a lo que nos interesa. Pues sí, hay personas que se visten de esta manera y a las siguientes pruebas me remito. Advertencia: para no hacer propaganda gratuita de ciertas marcas, me veo en la imperiosa necesidad de alterar en algo su nombre comercial:
  • Gorrito Gota B
  • Pantalón Casiqué
  • Camiseta Luqui_es_trique
  • Polo Yeimisón
  • Jersei Güistón
  • Sudadera Malmorro
  • Etc.
Además podemos también entrar en el fascinante mundo de los complementos de todo tipo. Cito sólo estos ejemplos:
  • Bandolera Ladios
  • Reloj Marc Tiní
  • Llavero Bífiterr
  • Billetera Esmir_no
Pues eso. Ya estáis avisados. Si alguna vez os topáis con alguien con esta tendencia por lo que se refiere a la ropa, tened cuidado. Está acostumbrado a estas promociones y como para conseguir premios hay que consumir mucho, no compitais con él puesto que seguro que os puede dar un patatús por intentar seguir su ritmo.

Último consejo: prudencia ante todo, que no vale la pena convertirse en una persona dipsómana para tener un fondo de armario más extenso.

martes, 4 de diciembre de 2007

Diana Navarro, una voz y un arte impresionantes


El pasado 2 de diciembre tuve la suerte, mejor dicho el gran privilegio, de asistir al concierto que dio Diana Navarro en el Auditori de Barcelona.

Hasta el momento Diana Navarro ha sacado al mercado dos trabajos discográficos: "No te olvides de mí" y "24 rosas". Su canción más conocida, de su primer disco, es "Sola".

Todos los calificativos que se me ocurren son pocos para describir la emoción de sus canciones y de esa voz privilegiada. En muchas de sus canciones se van mezclando, de forma magistral, raíces andaluzas y árabes. Pero por encima de todo su voz, que a veces es suave y tierna y otras se convierte en pura potencia para interpretar, por ejemplo, una saeta o una copla.

Para ello tan sólo necesitó la colaboración de 5 músicos (guitarra, bajo, teclados, violín y batería - percusiones) y, en algunas ocasiones, una chica a los coros.

Además de su arte cantando nos muestra su maestría a la hora de mover los brazos y, sobre todo, sus manos para acompañar las estrofas de cada canción.

Espero sinceramente poder disfrutar lo antes posible de un concierto de Diana Navarro y volver a emocionarme como lo consiguió en varias ocasiones. Ojalá que no tengamos que esperar un año para verla de nuevo, como ha ocurrido esta vez.

Humildemente creo que ahora mismo no hay nadie que pueda equipararse a Diana Navarro dentro de su estilo.

Gracias por tu arte, malagueña.

www.diananavarro.org

Te invito a que escuches la interpretación de "Sola" en los Premios de la Música: