BIENVENIDA

¡Hola a tod@s!

Os doy la bienvenida a mi blog.

Este blog nace con la intención de ser no solamente un lugar donde incluir mis opiniones, comentarios, sugerencias, vivencias, informaciones interesantes, divertimentos, etc., sino también un espacio común donde poder comunicarnos.

Aceptaré todo tipos de críticas, aunque prefiero las constructivas, que me ayudarán a mejorar.

Espero que os guste.

Carpe diem.


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lunes, 23 de mayo de 2016

¿Así que quieres ser escritor? (Charles Bukowski)


Hoy me apetecía compartir este escrito de Bukowski. ¿Os gustará? ¿Estaréis de acuerdo?

Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.

A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.

Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
o clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.

Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.

Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.

Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.

Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.

Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.
Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.

Si primero tienes que leerlo a tu esposa
o a tu novia o a tu novio
o a tus padres o a cualquiera,
no estás preparado.

No seas como tanto escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.

Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.

No seas uno de ellos.

No lo hagas.

A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.

A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.

Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
o hasta que muera en ti.

No hay otro camino.

Y nunca lo hubo.

Fuente: Diari del Vallès (22/04/2016)

lunes, 25 de marzo de 2013

Reglas para escribir una novela (Santiago Roncagliolo)


Entre los muchos artículos de revista que leo, he encontrado un "pentálogo", término que acabo de inventarme, de cómo escribir una novela y que me apetece compartir:
  1. Trata de que el protagonista se parezca a ti. Una versión exagerada, retorcida y deformada de ti, pero, en el fondo, tú.

  2. Trata de entender qué esperan de ti la crítica y el público... Y luego haz exactamente lo contrario.

  3. Olvida eso de que los personajes "tienen vida propia y se rebelan contra su autor". Esos perdedores son tus esclavos. Puedes matarlos si quieres.

  4. Escribe historias en las que pasen cosas, no teorías. Seguramente eres muy inteligente, pero no lo tienes que demostrar. Una novela no es un examen de admisión al doctorado.

  5. No desprecies las emociones básicas: humor, amor, soledad. Muchos intelectuales se avergüenzan de compartir sentimientos con más del 5 % de la población. Deja que ellos mueran solos y amargados.
Su autor es el escritor peruano Santiago Roncagliolo.

Fuente: suplemento dominical de El Periódico (24/02/2013).

domingo, 14 de noviembre de 2010

Consejos para escribir cuentos (Roberto Bolaño)


En esta ocasión, publico esta entrada para compartir los consejos de Roberto Bolaño (1953-2003) para escribir buenos cuentos:
  1. Nunca abordes los cuentos de uno en uno, honestamente, uno puede estar escribiendo el mismo cuento hasta el día de su muerte.

  2. Lo mejor es escribir los cuentos de tres en tres, o de cinco en cinco. Si te ves con energía suficiente, escríbelos de nueve en nueve o de quince en quince.

  3. Cuidado: la tentación de escribirlos de dos en dos es tan peligrosa como dedicarse a escribirlos de uno en uno, pero lleva en su interior el mismo juego sucio y pegajoso de los espejos amantes.

  4. Hay que leer a Quiroga, hay que leer a Felisberto Hernández y hay que leer a Borges. Hay que leer a Rulfo, a Monterroso, a García Márquez. Un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Sí que leerá a Cortázar y a Bioy Casares, pero en modo alguno a Cela y a Umbral.

  5. Lo repito una vez más por si no ha quedado claro: a Cela y a Umbral, ni en pintura.

  6. Un cuentista debe ser valiente. Es triste reconocerlo, pero es así.

  7. Los cuentistas suelen jactarse de haber leído a Petrus Borel. De hecho, es notorio que muchos cuentistas intentan imitar a Petrus Borel. Gran error: ¡Deberían imitar a Petrus Borel en el vestir! ¡Pero la verdad es que de Petrus Borel apenas saben nada! ¡Ni de Gautier, ni de Nerval!

  8. Bueno: lleguemos a un acuerdo. Lean a Petrus Borel, vístanse como Petrus Borel, pero lean también a Jules Renard y a Marcel Schwob, sobre todo lean a Marcel Schwob y de éste pasen a Alfonso Reyes y de ahí a Borges.

  9. La verdad es que con Edgar Allan Poe todos tendríamos de sobra.

  10. Piensen en el punto número nueve. Uno debe pensar en el nueve. De ser posible: de rodillas.

  11. Libros y autores altamente recomendables: De lo sublime, del Seudo Longino; los sonetos del desdichado y valiente Philip Sidney, cuya biografía escribió Lord Brooke; La antología de Spoon River, de Edgar Lee Masters; Suicidios ejemplares, de Enrique Vila-Matas.

  12. Lean estos libros y lean también a Chéjov y a Raymond Carver, uno de los dos es el mejor cuentista que ha dado este siglo.
Hasta pronto.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Decálogo del perfecto cuentista (Horacio Quiroga)


En día tan señalado como hoy, me gusta compartir un decálogo de Horacio sobre la escritura de cuentos que me parece muy interesante. Pues allá va:
  1. Cree en el maestro (Poe, Maupasant, Kipling, Chejov) como en Dios mismo.

  2. Cree que tu arte es una cima inaccesible. No sueñes con dominarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás, sin saberlo tú mismo.

  3. Resiste cuanto puedas a la imitación; pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que cualquier otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una ciencia.

  4. Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.

  5. No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la misma importancia que las tres últimas.

  6. Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: "Desde el río soplaba un viento frío", no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de las palabras, no te preocupes de observar si son consonantes o asonantes.

  7. No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él, solo, tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.

  8. Toma los personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos no pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.

  9. No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino.

  10. No pienses en los amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si el relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida en el cuento.
Fuente: "Escribir. Manual de técnicas narrativas" (Enrique Páez)

domingo, 22 de noviembre de 2009

La importancia del principio de una novela (4)

Hoy incluyo un principio de novela que me encantó y que consiguió que me decidiera a comprar el libro.
  • La Humanidad se divide entre aquellos que disfrutan metiéndose en la cama por las noches y aquellos a quienes les desasosiega irse a dormir. Los primeros consideran que sus lechos son nidos protectores, mientras que los segundos sienten que la desnudez del duermevela es un peligro. Para unos, el momento de acostarse supone la suspensión de las preocupaciones; a los otros, por el contrario, las tinieblas les provocan un alboroto de pensamientos dañinos y, si por ellos fuera, dormirán de día, como los vampiros. ¿Has sentido alguna vez el terror de las noches, el ahogo de las pesadillas, la oscuridad susurrándote en la nuca con su aliento frío que, aunque no sepas el tiempo que te queda, no eres otra cosa que un condenado a muerte? Y, sin embargo, a la mañana siguiente vuelve a estallar la vida con su alegre mentira de eternidad. Ésta es la historia de una larga noche. Tan larga que se prolongó durante varios meses. Aunque todo comenzó un atardecer de noviembre.
Rosa Montero, "Instrucciones para salvar el mundo"

viernes, 17 de julio de 2009

Fragmentos literarios: "El corazón de las tinieblas" (Joseph Conrad)


"Vosotros sabéis que odio, detesto, me resulta intolerable, la mentira, no porque sea más recto que los demás, sino porque sencillamente me espanta. Hay un tinte de muerte, un sabor de mortalidad en la mentira que es exactamente lo que más odio y detesto en el mundo, lo que quiero olvidar. Me hace sentir desgraciado y enfermo, como la mordedura de algo corrupto."

"He luchado a brazo partido con la muerte. Es la contienda menos estimulante que podéis imaginar. Tiene lugar en un gris impalpable, sin nada bajo los pies, sin nada alrededor, sin espectadores, sin clamor, sin gloria, sin un gran deseo de victoria, sin un gran temor a la derrota, en una atmósfera enfermiza de tibio escepticismo, sin demasiada fe en los propios derechos, y aún menos en los del adversario. Si tal es la forma de la última sabiduría, la vida es un enigma mayor de lo que alguno de nosotros piensa. Me hallaba a un paso de aquel trance y sin embargo descubrí, con humillación, que no tenía nada que decir."

"Yo levanté la cabeza. El mar estaba cubierto por una densa faja de nubes negras, y la tranquila corriente que llevaba a los últimos confines de la tierra fluía sobríamente bajo el cielo cubierto... Parecía conducir directamente al corazón de las inmensa tinieblas."

viernes, 8 de mayo de 2009

Decálogo más uno para escritores principiantes


Hoy incluyo una serie de consejos del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti (1909-1994) para aquellos que nos gusta escribir y que todavía tenemos mucho que aprender. Espero que os gusten por el tono divertido de alguno de ellos y que también os sea de ayuda para aprender y plantearnos ciertas cosas:
  1. No busquen ser originales, el ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo.
  2. No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Éste sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo.
  3. No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda.
  4. No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético.
  5. No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escribir siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.
  6. No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo.
  7. No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, hoy son genios.
  8. No olviden la frase, justamenta famosa: dos más dos son cuatro; pero, ¿y si fueran cinco?
  9. No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera que sea su origen. Roben si es necesario.
  10. Mientan siempre.
  11. No olviden que Hemingway escribió: "Incluso di lecturas de los trozos ya listos de mi novela, que viene a ser lo más bajo en que puede caer un escritor".
Fuente: "El oficio de escritor". Selección de Ana Ayuso. Punto de lectura.

¿Haréis caso a los consejos? ¿Os parecen adecuados o no? Espero ansioso vuestras opiniones.

lunes, 30 de marzo de 2009

Los 100 mejores libros según La Vanguardia (y 4)


Hoy llegamos a la última entrega de "Los 100 mejores libros según La Vanguardia" con los últimos 25 libros (por orden alfabético). Son los siguientes:

  • "El primo Basilio" (1878), Eça de Queirós.
  • "El principito" (1943), Antoine de Saint-Exupéry.
  • "El quadern gris" (1966), Josep Pla.
  • "La Regenta" (1885), Leopoldo Alas "Clarín".
  • "Retorno a Brideshead" (1945), Evelyn Waugh.
  • "El retrato de Dorian Gray" (1890), Oscar Wilde.
  • "Robinson Crusoe" (1719), Daniel Defoe.
  • "Rojo y negro" (1831), Stendhal.
  • "El ruido y la furia" (1929), William Faulkner.
  • "El señor de los anillos" (1954), J. R. R. Tolkien.
  • "Siddhartha" (1922), Herman Hesse.
  • "El sueño eterno" (1939), Raymond Chandler.
  • "El talento de Ripley" (1955), Patricia Highsmith.
  • "Tirant lo Blanc" (1490), Joanot Martorell.
  • "Tom Jones" (1749), Henry Fielding.
  • "Los tres mosqueteros" (1844), Alexandre Dumas.
  • "Ulises" (1922), James Joyce.
  • "Las uvas de la ira" (1939), John Steinbeck.
  • "Veinticuatro horas en la vida de una mujer" (1931), Stefan Zweig.
  • "Veinte mil leguas de viaje submarino" (1870), Jules Verne.
  • "Vida y opiniones del caballero Tristram Shandy" (1759 - 1766), Laurence Sterne.
  • "Viaje al fin de la noche" (1932), Louis-Ferdinand Céline.
  • "Los viajes de Gulliver" (1726), Jonathan Swift.
  • "El viejo y el mar" (1953), Ernest Hemingway.
  • "1984" (1949), George Orwell.

Ahora que ya tenéis la lista completa, ¿qué os parece la selección? ¿Hay algún libro que os ha sorprendido? ¿Qué obra u obras echáis de menos? ¿Os atreveríais a tachar alguno?

Saludos literarios y hasta la próxima.


miércoles, 4 de marzo de 2009

Los 100 mejores libros según La Vanguardia (3)


En esta tercera entrega listo otros 25 libros importantes de la literatura universal:

  • "El inmoralista" (1902), André Gide.

  • "Jacques el fatalista" (1796), Denis Diderot.

  • "Lazarillo de Tormes" (1554), Anónimo.

  • "La letra escarlata" (1850), Nathaniel Hawthorne.

  • "La leyenda del santo bebedor" (1939), Joseph Roth.

  • "El libro de la selva" (1894 - 1895), Rudyard Kipling.

  • "Lolita" (1955), Vladimir Nabokov.

  • "La llamada de lo salvaje" (1903), Jack London.

  • "Madame Bovary" (1857), Gustave Flaubert.

  • "Memorias de Adriano" (1951), Marguerite Yourcenar.

  • "La metamorfosis" (1916), Franz Kafka.

  • "Middlemarch" (1871 - 1872), George Eliot.

  • "Las mil y una noches".

  • "Los miserables" (1862), Victor Hugo.

  • "Moby Dick" (1851), Herman Melville.

  • "La montaña mágica" (1924), Thomas Mann.

  • "Un mundo feliz" (1932), Aldous Huxley.

  • "Niebla" (1914), Miguel de Unamuno.

  • "El obsceno pájaro de la noche" (1970), José Donoso.

  • "Oliver Twist" (1838), Charles Dickens.

  • "Opiniones de un payaso" (1963), Heinrich Böll.

  • "Otra vuelta de tuerca" (1898), Henry James.

  • "Paradiso" (1966), José Lezama Lima.

  • "Pedro Páramo" (1955), Juan Rulfo.

  • "Pentalogía autobiográfica" (1975 - 1982), Thomas Bernhard.

Fuente: La Vanguardia, 2005


jueves, 22 de enero de 2009

Los 100 mejores libros según La Vanguardia (2)


En esta segunda entrega os incluyo otros 25 libros seleccionados como los mejores según el diario La Vanguardia:
  • "El difunto Matías Pascal" (1904), Luigi Pirandello.
  • "Doctor Zhivago" (1957), Boris Pasternak.
  • "Don Quijote de la Mancha" (1605), Miguel de Cervantes.
  • "Drácula" (1897), Bram Stoker.
  • "La edad de la inocencia" (1920), Edith Wharton.
  • "Emma" (1816), Jane Austen.
  • "En busca del tiempo perdido" (1913-1927), Marcel Proust.
  • "Eugénie Grandet" (1833), Honoré de Balzac.
  • "El extranjero" (1942), Albert Camus.
  • "El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde" (1886), Robert Louis Stevenson.
  • "Fausto" (1808), Goethe.
  • "La feria de las vanidades" (1848), William M. Thackeray.
  • "Fortunata y Jacinta" (1886 - 1887), Benito Pérez Galdós.
  • "Frankenstein o el moderno Prometeo" (1818), Mary Shelley.
  • "Gabriela, clavo y canela" (1958), Jorge Amado.
  • "Gargantúa y Pantagruel" (1531 - 1564), François Rabelais.
  • "El gatopardo" (1958), Giuseppe Tomasi di Lampedusa.
  • "Germinal" (1885), Émile Zola.
  • "El Gran Gatsby" (1925), Francis Scott Fitzgerald.
  • "El Halcón Maltés" (1930), Dashiell Hammett.
  • "Hambre" (1890), Knut Hamsun.
  • "Herzog" (1964), Saul Bellow.
  • "Historia de la vida del Buscón" (1626), Francisco de Quevedo.
  • "El hombre invisible" (1897), H. G. Wells.
  • "El hombre sin atributos" (1930 - 1933), Robert Musil.

Fuente: La Vanguardia, 2005


martes, 30 de diciembre de 2008

Los 100 mejores libros según La Vanguardia (1)


En el año 2005 La Vanguardia pidió a una serie de expertos que eligieran las mejores obras literarias. Hoy listo los primeros 25 e iré publicando toda la lista en sucesivas entregas. Debéis saber que están por orden alfabético.
Pues allí van los primeros 25:
  • "Al faro" (1927), Virginia Woolf.
  • "El aleph" (1949), Jorge Luis Borges.
  • "Las almas muertas" (1842), Nikolái Gógol.
  • "El amante de lady Chatterley" (1928), D. H. Lawrence.
  • "El americano tranquilo" (1965), Graham Greene.
  • "Las amistades peligrosas" (1782), François Choderlos de Lactos.
  • "Ana Karenina" (1873 - 1877), Lev Nikolaevich Tolstoi.
  • "El árbol de la ciencia" (1911), Pío Baroja.
  • "A sangre fría" (1965), Truman Capote.
  • "Auto de fe" (1935), Elias Canetti.
  • "Las aventuras de Huckleberry Finn" (1884), Mark Twain.
  • "El bosque de la noche" (1937), Djuna Barnes.
  • "Cándido" (1759), Voltaire.
  • "Cien años de soledad" (1967), Gabriel García Márquez.
  • "Las ciudades invisibles" (1972), Italo Calvino.
  • "La conjura de los necios" (1980), John Kennedy Toole.
  • "El corazón de las tinieblas" (1902), Joseph Conrad.
  • "Crimen y castigo" (1866), Fiodor M. Dostoievski.
  • "Cuentos", Anton Chejov.
  • "Cuentos", hermanos Grimm.
  • "Cuentos", Hans Christian Andersen.
  • "Cuentos", Katherine Mansfield.
  • "Cuentos", Raymond Carver.
  • "Cuentos", John Cheever.
  • "Cumbres borrascosas" (1847), Emily Brontë.

Hasta pronto, amigos.


lunes, 15 de diciembre de 2008

Decálogo de la familia comprometida con la lectura


Ayer varios periódicos repartieron una interesante guía promovida por la Editorial Bromera y la Generalitat de Catalunya: "Guia pràctica per a fer fills lectors" (redactada por Joan Carles Girbés y que se podría traducir como Guía práctica para hacer / formar hijos lectores). Como me ha parecido curioso un decálogo que aparece en la guía, me he animado a transcribirlo aquí:

  1. Valoremos el hecho de leer.

  2. Expliquémosles cuentos.

  3. Que nos vean leyendo.

  4. Hagamos del libro un objeto cotidiano.

  5. Hablemos de libros.

  6. Leamos con ellos.

  7. Hagamos de la lectura una costumbre saludable.

  8. Regalemos libros.

  9. Animémoslos a escribir.

  10. Impliquémonos en el proceso.

Espero que os guste y que siempre que podamos apliquemos ciertas ideas. ¡Viva la lectura y la literatura! Y acabo con una frase de la guía que me gusta mucho:

"Más libros, más libres"


sábado, 1 de noviembre de 2008

La importancia del principio de una novela (3)


Seguimos con esta sección que siempre nos interesa a los que nos gusta leer y escribir. Como podréis ver, siempre intento poner principios de novela de estilos y géneros muy diferentes:
  • De haber sabido el joven guardaespaldas talibán que aquella llamada desde el teléfono móvil iba a acabar con su vida, no la habría hecho. Pero llamó, y ocurrió lo que tenía que ocurrir.
Frederick Forsyth, “El afgano”
  • Constituía un placer especial ver las cosas consumidas, ver los objetos ennegrecidos y cambiados. Con la punta de bronce del soplete en sus puños, con aquella gigantesca serpiente escupiendo su petróleo venenoso sobre el mundo, la sangre le latía en la cabeza y sus manos era las de un fantástico director tocando todas las sinfonías del fuego y de las llamas para destruir los guiñapos y ruinas de la Historia.
Ray Bradbury, “Fahrenheit 451”
  • La noticia llegó a la embajada británica de Nairobi un lunes por la mañana a las nueve y media. Sandy Woodrow la encajó como un balazo –la mandíbula rígida, el pecho hinchado– justo en el centro de su dividido corazón inglés. Estaba de pie. Hasta ahí, se acordaba.
John Le Carré, “El jardinero fiel”

  • El taxi, un viejo Rover que olía a humo de cigarrillo, avanzaba lentamente por la vacía carretera de campo. Era el principio de una tarde de finales de febrero, un mágico día invernal de frío penetrante y cielo sin nubes, gélido y pálido. El sol brillaba proyectando largas sombras, aunque irradiaba poco calor.
Rosamunde Pilcher, “Los buscadores de conchas”
  • La mosca llevaba toda la mañana incordiando al griego, quien, como si el sofocante calor del desierto, las marchas agotadoras y las magras raciones no fuesen suplicio suficiente, tenía que soportar ese tormento añadido.
  • Maldijo a los dioses y se dio una bofetada en la mejilla que provocó una lluvia de gotitas de sudor, pero sin acertar a aplastar al insecto.
Paul Sussman, “El enigma de Cambises”

sábado, 30 de agosto de 2008

Entrevista al escritor italiano Alessandro Baricco


En la sección "La Contra" de La Vanguardia del día 10 de mayo de 2008 se le hacía una entrevista al escritor italiano Alessandro Baricco. He querido rescatar unas preguntas y respuestas que me parecen interesantes:

Alessandro Baricco: El buen relato se alimenta de la desgracia, pero nunca los escritores tuvimos tantos motivos para estar satisfechos: nunca fuimos tantos, ni se escribió tan bien ni bien pagado como hoy.
  • Pues dejen de quejarse.
A. B.: ¡Tiene usted razón! El mercado ha mejorado la literatura, porque también ha mejorado la libertad de los escritores, nuestros ingresos y reconocimiento público. Y no sólo hablo de los genios como Balzac, que ya eran ricos en el XIX: hoy también viven bien los meros escritores de oficio, como yo.
  • La satisfacción atocina la creatividad.
A. B.: Ése es precisamente el verdadero riesgo para la calidad literaria hoy: que los creadores y las personas perdamos -en el ajetreo y el simulacro facilón y superficial- la relación con la mejor parte de nosotros mismos.
  • ¿Y por qué la van a perder?
A. B.: Porque esa relación exige una concentración y un esfuerzo que cada vez cuestan más de conseguir: hoy no se puede ser escritor -por lo menos los que no somos genios- si no eres multimedia y sales en radio, tele, cine, revistas, periódicos, Internet...
  • ¿Por qué no se dedica sólo a escribir?
A. B.: Porque sin notoriedad mediática, desapareces de las librerías. Yo recuerdo que Italo Calvino era un genio que se dedicaba a escribir... ¡Y basta! Pero hoy sin promoción parece que no hay escritor.

(...)
  • Usted da clases de escritura.
A. B.: Enseñar está en los genes: es natural como respirar. Y a mí me da baños de humildad. La mayoría de mis alumnos no me ha leído y pasa de leerme, y eso me estimula: me acerca a la inminente realidad de mi olvido. Y me coloca ante mi misión: ayudar a cada uno de esos jóvenes a que descubra su propia manera de contar las cosas.
  • ¿Cómo se descubre eso?
A. B.: Cuando empieza, creen que lo más elevado es escribir para uno mismo... ¡Qué tontería! El único sentido de contar algo es contárselo a alguien. Tu primera misión es que te lean, y para eso sólo hay un camino: averiguar lo que los demás quieren saber y contárselo; no contarles sólo lo que te interesa a ti.
  • ¿Cuándo se descubre eso?
A. B.: Yo creo en los momentos epifánicos. Vives, acumulas experiencia -si no, no tienes nada que explicar- y un día un suceso nimio provoca una explosión de sentido. Yo descubrí que era escritor tratando de escribir un guión de cine: "¡Pero si a ti lo que te gusta es escribir!", me dije.
  • ¿Algún consejo para los televisivos?
A. B.: No haga usted nunca un programa de libros: son aburridísimos...
  • No suelen tener grandes audiencias.
A. B.: Haga usted un programa de las emociones que despiertan los libros. La televisión transmite muy mal los contenidos, pero muy bien las emociones. Así que concéntrese en ellas, en intercambiarlas con la gente.
  • ¿Cómo?
A. B.: No explique libros en la tele: cansará. Saque a personas que transmitan la emoción que les ha provocado un libro, gente de todo tipo, no sólo intelectuales plastas. ¡Y no hace falta que salta usted siempre!

domingo, 1 de junio de 2008

La importancia del principio de una novela (2)

Debido al éxito de este artículo, me he decidido a incluir una segunda edición. Y si os sigue gustando, pues seguiremos en esta línea.

Si me lo permitís, lo dedico principalmente a todos aquellos que podemos encontrar tanto placer leyendo como escribiendo. Os deseo que las musas os visiten trabajando, ya lo sabéis. Pues eso, que disfrutéis:

  • Bien, señor, el caso es que debería haberme encontrado a gusto, tan a gusto como un hombre puede encontrarse. Porque allí estaba yo, el jefe de policía de Potts County y ganando al año casi dos mil dólares, sin mencionar los pellizcos que sacaba de paso.
Jim Thompson, "1.280 almas"
  • Va ajustar el seient perquè estava un pèl baix. Això que feia mitja hora que l’havia deixat a mida. No, ara està massa alt. I es belluga una mica, veus? Merda. Ana. No. Sí. Es va treure el mocador de la butxaca del jaqué i s’eixugà el palmell de les mans. Ho aprofità per passar el mocador per damunt de les tecles impol·lutes com si estiguessin xopes de la suor d’altres desconcerts. Es va ajustar els punys de la camisa. Tot jo sóc una agonia. Tinc la gola seca, la sang plena de punxes i el meu cor és a punt d’esberlar-se per tantes i tantes coses. No vull que em tremolin les mans.
Jaume Cabré, "Viatge d'hivern"
  • Nadie hubiera creído en los últimos años del siglo XIX que las cosas humanas fueran escudriñadas aguda y atentamente por inteligencias superiores a la del hombre y mortales, sin embargo, como la de éste; que mientras los hombres se afanaban en sus asuntos fuesen examinados y estudiados casi de tan cerca como pueden serlo en el microscopio las transitorias criaturas que pululan y se multiplican en una gota de agua. Con infinita suficiencia iban y venían los hombres por el mundo, ocupandose en sus asuntillos, serenos en la seguridad de su imperio sobre la materia.
H. G. Wells, "La guerra de los mundos"

  • Menudo empleaducho engreído, pensó Jack Torance.
  • Ullman no pasaría de un metro sesenta y cinco de estatura, y al moverse lo hacía con la melindrosa rapidez propia de los hombres bajos y obesos. La raya del pelo era milimétrica, y vestía un traje oscuro, sobrio, aunque reconfortante. Aquel traje parecía invitar a las confidencias cuando se trataba de un cliente cumplidor, pero transmitía un mensaje más lacónico al ayudante contratado: “Más vale que sea usted eficiente”. Llevaba un clavel rojo en la solapa, probablemente para que por la calle nadie confundiera a Stuart Ullman con el empresario de pompas fúnebres.

Stephen King, “El resplandor”

  • Las abejas de la Muerte son grandes y negras, zumban en tono grave y sombrío, guardan la miel en panales de cera tan blanca como la de los cirios de iglesia. Su miel es negra como la noche, espesa como el pecado y dulce como la melaza.

Terry Pratchett, “Eric”


domingo, 4 de mayo de 2008

Entrevista al escritor estadounidense Philip Roth

Hoy me apetece compartir con vosotros algunos fragmentos de una entrevista publicada en El País Semanal del 23 de marzo de este año y realizada por Jesús Ruiz Mantilla. Creo que nos puede ayudar a reflexionar sobre tendencias casi anticulturales que ocurren en la actualidad y a seguir aprendiendo un poco sobre cómo escribir. Ah, espero y deseo que no se cumplan algunas de sus premoniciones:
  • Le diría que todavía quedan por ahí buenos lectores.
Aquí, en EE UU, no.
  • ¿Dónde están?
¿Dónde? Mirando las pantallas de sus ordenadores, las pantallas de televisión, de los cines, de los DVD. Distraídos por formatos más divertidos. Las pantallas nos han derrotado.
  • Ahí está la competencia, la dura competencia. La de las pantallas. ¿Cómo deben combatir eso los escritores?
No lo sé. No me lo planteo seriamente. Sólo le puedo decir lo que ha ocurrido: que han ganado la batalla sobre las páginas.
  • ¿Tampoco confía en el tan alabado Kindle, el libro electrónico que acaba de aparecer en Estados Unidos?
No lo he visto todavía, sé que anda por ahí, pero dudo que reemplace un artefacto como el libro. La clave no es trasladar libros a pantallas electrónicas. No es eso. No. El problema es que el hábito de la lectura se ha esfumado. Como si para leer necesitáramos una antena y la hubieran cortado. No llega la señal. La concentración, la soledad, la imaginación que requiere el hábito de la lectura. Hemos perdido la guerra. En veinte años, la lectura será un culto.
  • ¿Y los lectores serán una especie de gente rara, de espectros?
No, no tampoco. Será un hobby minoritario. Unos criarán perros y peces tropicales, otros leerán. Como lo que es hoy leer poesía. Existen poetas, se les publica, pero los lectores de poesía son una minoría eso ocurrirá.
  • ¿Los escritores tampoco serán esas voces que cualquier sociedad necesita? ¿Perderán pedigrí?
Existirán. Pocos se ganarán la vida con ello. Pero no hablo del final de ningún género, como la novela, eso que se habla tanto hoy en día. Hablo de la muerte del lector, algo que en este país ya es un hecho. No sé si en Europa también.

(...)
  • Siempre ocurre con sus personajes, era fuerza narrativa al lector desde el principio por el estómago. ¿Lo hace a propósito? ¿Ir a las entrañas más que al cerebro, para empezar?
No sé qué parte del cuerpo engancho. Lo que quiero es ser directo y señalar el camino más recto para meterse en el libro. Mis comienzos son rápidos, la clave está en captar la atención para desarrollar la profundidad.
  • Mete usted demasiado de sí mismo. Su propia experiencia. Una tendencia que ha calado en la literatura contemporánea de todas partes. Historias con voces poderosas.
Bueno, una voz es la que nos distingue a unos de otros. no creo que sea un fenómeno de los últimos años, sino una característica de la literatura en sí. La voz no es una técnica. La voz es lo que marca la diferencia.

El escritor Philip Roth es el autor, entre otros muchos libros, de El animal moribundo, la novela en la que se ha basado Isabel Coixet para filmar su última película (Elegy), con Penélope Cruz y Ben Kingsley.

miércoles, 23 de abril de 2008

Celebremos el día de Sant Jordi


Al ser hoy el día de Sant Jordi he pensado que la mejor manera de celebrarlo, por lo menos virtualmente, era citar una serie de enlaces interesantes para todos aquellos que leemos y que intentamos, a veces con poca fortuna y maestría en mi caso, escribir algo medianamente inteligible o interesante. Espero que os sea de utilidad:

Diada de Sant Jordi de la Generalitat de Catalunya:
Club de lectura virtual de Biblioteques de Barcelona:
Plan de Fomento de la Lectura del Ministerio de Educación:
Servicio de Orientación de la Lectura (de 0 a 18 años):
Asociación Colegial de Escritores de España (ACE):
Associació Col·legial d'Escriptors de Catalunya (ACEC):
Escritores.org:
Feliz día y que disfrutéis muchísimo de los libros y de las rosas.

jueves, 10 de abril de 2008

La importancia del principio de una novela (1)

Muchos escritores piensan que un buen principio de una novela ayuda mucho a captar la atención del posible lector y, por tanto, hay que esmerarse en ello.

Os incluyo algunos de ellos que me han gustado por impactantes, curiosos u originales:

  • El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo.

Gabriel García Márquez, “Crónica de una muerte anunciada”

  • En el siglo XVIII vivió en Francia uno de los hombre más geniales y abominables de una época en que no escasearon los hombres abominables y geniales. Aquí relataremos su historia.

Patrick Süskind, “El perfume”

  • Una gorra de cazador verde apretaba la cima de una cabeza que era como un globo carnoso. Las orejeras verdes, llenas de unas grandes orejas y pelo sin cortar y de las finas cerdas que brotaban de las mismas orejas, sobresalían a ambos lados como señales de giro que indicasen dos direcciones a la vez.

John Kennedy Toole, “La conjura de los necios”

  • Si realmente les interesa lo que voy a contarles, probablemente lo primero que querrán saber es dónde nací, y lo asquerosa que fue mi infancia, y qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y todas esas gilipolleces estilo David Copperfield, pero si quieren saber la verdad no tengo ganas de hablar de eso.

J. D. Salinger, “El guardián entre el centeno”

  • No espero ni pido que nadie crea el extravagante pero sencillo relato que me dispongo a escribir. Loco estaría, de veras, si lo esperase, cuando mis sentidos rechazan su propia evidencia. Sin embargo, no estoy loco, y ciertamente no sueño. Pero mañana moriré, y hoy quiero aliviar mi alma.

Edgar Allan Poe, “El gato negro” (relato corto)

  • Si no hagués estat per les seves cames, no hauria passat res. O potser sí. Però hauria passat a algú altre. Jo ho hauria llegit al diari.

Manuel de Pedrolo, “Joc brut”